Carmen Vela: Ciencia, tecnología e innovación para el futuro

Carmen Vela es secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación

Abordar los trabajos que existirán en el futuro es un gran desafío. La tecnología impulsa con fuerza inusitada los avances que se producen en muchos ámbitos, desde los nuevos materiales a la supercomputación, la medicina personalizada o la robótica, campos que cambian el mundo en que vivimos a una velocidad excepcional.

En un momento tan cambiante como el actual es fundamental que interioricemos que el futuro que llega será muy diferente y preparemos a nuestros jóvenes para afrontarlo con garantías, dotándoles de las capacidades necesarias para abordar y resolver los muchos retos a los que se enfrentarán.

En los próximos años, la Industria 4.0 en su proceso de transformación digital cambiará el modo de trabajar. Ya lo está haciendo a medida que adopta la fabricación flexible, los sistemas ciberfísicos, la sensorización o la realidad aumentada.  Nos enfrentamos a un mercado laboral completamente distinto en el que una gran cantidad de empleos que hoy conocemos no existirán por los avances tecnológicos y la automatización.

 

–Tecnología cuántica, big data…–

Aunque parece lógico pensar que desaparecerán algunos trabajos que requieren poca cualificación, los avances también acabarán con otros empleos que actualmente realizan personas con una alta formación. Pero no voy a intentar adivinar qué empleos desaparecerán ni mucho menos elucubrar sobre cuáles serán los que surgirán, pues en muchos casos estarán relacionados con áreas o sectores que aún no se han desarrollado o ni tan siquiera inventado, de la misma manera que hace 20 años la nanotecnología apenas se conocía y hoy en día es un sector con un gran presente y un enorme futuro.

 

Lo que sí afirmo sin temor a equivocarme es que necesitamos incrementar las vocaciones científicas en todos los rincones del mundo. La tecnología cuántica, el big data o la automatización no podrán suplir la imaginación, la creatividad, o la capacidad para desarrollar nuevas ideas o productos. Aptitudes básicas para el futuro de las sociedades tecnológicamente avanzadas y que están muy relacionadas con las que se desarrollan en las carreras de ciencias que el mundo anglosajón llama STEM (donde se incluyen la química, informática, tecnología de la información, ingeniería, ciencias de la tierra, ciencias de la vida, matemáticas, física o astronomía).

 

El futuro pasa por una educación más interdisciplinar en la que tenga mucho más peso el método científico o el trabajo interactivo entre profesores y alumnos. La educación no debe basarse en aprender y adquirir conocimiento; debe hacer pensar, debatir sobre los problemas del mundo real y tratar de resolverlos.

 

La encuesta a 12.000 jóvenes de bachillerato y ciclos medios de Formación Profesional realizada por EDUCA 2020 nos permite conocer datos sobre los que tenemos que trabajar si de verdad queremos tener una juventud preparada. Es un esfuerzo que merece la pena.

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