Miguel Pérez-Quintanilla: Este no es un país para jóvenes… emprendedores

-Por Miguel Pérez Quintanilla. Director de TicLaude. Profesor de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, Universidad Autónoma de Barcelona

las administraciones, no salen plazas nuevas, han caído las contrataciones públicas y, lo que es más grave, un país que se precie necesita a sus jóvenes universitarios para ayudar a crear riqueza, y la riqueza se basa en generar una estructura productiva sólida, tangible, con valor propio, que no especule y sí construya empresas con futuro, aprovechando el conocimiento adquirido en la Universidad.

Estar a la que caiga
Pero los alumnos universitarios están a la que caiga, venga de donde venga. Trabajos de temporada, promociones de moda, se conforman con “lo que va saliendo”, dicen, “es lo que hay, y si el mercado está así…” viven al día, son muy posibilistas, no conformistas ni pasotas –o eso quiero creer yo-.

La verdad es que llevo cinco años haciendo un curso de emprendedores (TICLaude), gratuito, en la UAB, abierto a los 40.000 alumnos de nuestro campus, y tengo problemas para llenar las clases en cada edición. En total han pasado por las aulas más de 220 alumnos, hemos visto más de 80 proyectos y se han intentado poner en marcha unas 14 empresas, de las cuales hay 8 funcionando –si no ha pasado nada nuevo- y 6 están en proceso de constitución.
Porque eso sí, una vez hecho el curso, ni los más buenos lo tienen fácil. Se ha escrito mucha literatura épica sobre los héroes del emprendimiento y el dinero fácil. Mentira o excepción. La verdad es tan dura como la vida misma. No hay ayudas sencillas de alcanzar. En principio nadie te da nada gratis a cambio de una idea –más o menos buena- y un buen equipo de trabajo. Hasta la anunciada ayuda a los jóvenes autónomos de menos de 35 años es una traba. Tienen que pagar desde el primer día, cuando aún no se tiene clientes ni ingresos.
Hay que poner nuestras reglas de juego al nivel de exigencia de los países con los que competimos, que el Estado no cobre hasta que no se empiece a cobrar y que se haga de forma progresiva a las entradas en caja. Mientras que no instrumentalicemos una fórmula de facilitación de creación de empresas adecuada, no hay nada que hacer.
Se interesa una ‘inmensa minoría’
¿Qué quiero decir con esto? Pues muy sencillo: que el número de interesados en esta salida profesional y gratuita es muy bajo. Se interesa una “inmensa minoría”, un promedio de 44 alumnos por edición. Nuestros universitarios no aprecian una ventaja en la emprendeduría porque no quieren ser ni se ven como empresarios…, ni siquiera se lo han planteado.
Cada vez es mayor el número de profesores que creemos que es necesario dotar a la Universidad con nuevas herramientas de formación.Tenemos que soltar amarras. Romper anclajes. Hacemos trabajar mucho a los alumnos, pero ¿lo hacemos bien? Han cambiado los tiempos, hay que ser prácticos. Un alumno de cualquier facultad debería tener los conocimientos necesarios para poder convertir una idea o un proyecto de trabajo en un posible negocio, en una oportunidad.
¿Convendría crear una competencia transversal –emprendeduría para universitarios- en los campus de nuestras universidades?
La verdad es que el futuro, que ya es hoy, se nos presenta lleno de retos, de emprendedores y de sorpresas. En los últimos 10 años se han creado más de cien nuevos empleos o especialidades (que son los que están dando trabajo ahora mismo), que necesitan de nuevos profesionales. La Universidad tiene la obligación de dar respuestas y adaptarse a las nuevas oportunidades, desde la aplicación de su conocimiento a la realidad de las nuevas iniciativas.
Las grandes empresas cada vez subcontratan más, y los universitarios estarán siendo abocados en las próximas décadas a crear sus propios negocios, por elección o por necesidad, pero no todos nacemos emprendedores; el emprendedor también se hace, y eso es lo que intentamos, hacer al menos un potencial emprendedor de cada universitario, para que esté preparado para aplicar su conocimiento a las nuevas exigencias de la sociedad, esta de la cuarta revolución industrial, la digital, la que nos sorprende cada día. Aunque lo que de verdad no deja de sorprendernos es el ver como éste no es un país para jóvenes… emprendedores.

Miguel Pérez-Quintanilla. Director de TicLaude. Profesor de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, Universidad Autónoma de Barcelona. Es Licenciado en Ciencias de la Información, Periodismo (UAB, 1980). Además, estudió Ingeniería Técnica en Máquinas Eléctricas (ULT, 1972). Es miembro del grupo de investigación Gabinet de Comunicació i Educació de la UAB.

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*