Íñigo Méndez de Vigo, ministro de Educación escribe para Educa2020: “Un marco estable y duradero para nuestro sistema educativo”

El sistema educativo español se encuentra hoy en un proceso de cambio. Un momento propicio para realizar un diagnóstico sereno de la situación, y proponer las reformas que necesitan llevarse a cabo y aprovechar todo el potencial de nuestro excelente capital educativo. Pero un cambio también en el que hay que tener en cuenta las nuevas oportunidades que la globalización y la internacionalización ofrecen a la educación.

La educación es, sin duda, la mejor política social: incide directamente en el logro de la igualdad de oportunidades, favorece el crecimiento, y es una garantía de la mejora del nivel de vida de los ciudadanos.

Es un pilar fundamental en la construcción de un Estado sólido y moderno, y requiere de la participación de todos para conseguir las mejoras sociales y personales que son consecuencia de una educación de calidad. En este proceso al poder público le corresponde un liderazgo en su gestión que se traduce en favorecer y promocionar las oportunidades de mejora de los ciudadanos.

Hoy en día esto nos exige prestar atención a los distintos integrantes de la comunidad educativa y al tiempo hacerlos partícipes del propio proceso de cambio, que sin duda les afecta como protagonistas principales. Hablo de los alumnos, las familias, los centros y los docentes. Todos ellos son pilares sobre los que asentar y en torno a los que construir el sistema educativo.

Y para ellos estamos trabajando con el objetivo de alcanzar el tan ansiado Pacto Social y Político por la Educación que le dé la estabilidad que necesita para funcionar adecuadamente. Un pacto que sea ajeno a las luchas ideológicas que distraen la atención de lo importante: lograr un sistema educativo en el que el mérito y el esfuerzo sean señas de identidad, que garantice la igualdad de oportunidades y que incorpore los avances provocados por revolución tecnológico-digital.

Pero este Pacto tiene que contar con las aportaciones de los representantes de los ciudadanos. Por ese motivo, hemos querido que participen el Congreso y el Senado.

En este sentido, el Congreso de los Diputados ha creado una Subcomisión en el seno de la Comisión de Educación que elaborará un informe que contenga un análisis sobre el estado y situación del sistema educativo español y unas propuestas de mejora, lo que servirá de base para elaborar un proyecto de Ley Básica de Educación.

Al informe de esta Subcomisión se unirán los resultados del debate monográfico sobre educación que celebrará la Comisión General de las Comunidades Autónomas del Senado a finales del mes de marzo, en el que participarán también las Comunidades Autónomas.

Este Pacto Social y Político por la Educación debería incluir también la adecuación del sistema educativo a las necesidades del mercado laboral. Porque prestar atención a materias que forman el corpus intelectual de nuestros escolares es importante, pero darles los instrumentos para que el día de mañana puedan competir con los estudiantes de cualquier otro país del mundo no lo es menos.

Estamos hoy en una economía globalizada y altamente tecnológica, lo que hemos de valorar a la hora de formar a nuestros estudiantes y de definir ese marco común en el que se asentará el sistema educativo del futuro.

Y precisamente esta circunstancia nos lleva a centrar nuestros esfuerzos en un nuevo sistema educativo que sea a la vez lo suficientemente flexible como para adaptarse no sólo a las nuevas circunstancias que puedan darse, sino a una situación global tan compleja como cambiante.

Nuestro papel como gestores públicos es, por tanto, trabajar para lograr ese marco común que defina y delimite la formación de nuestros estudiantes y les asegure los instrumentos necesarios para ser competitivos.

En definitiva, un marco estable y duradero pero al tiempo flexible y respetuoso con la autonomía de los centros en el que se garantice el derecho a la educación y la libertad de enseñanza sin perder de vista los principios que han de guiar todo sistema educativo: la excelencia, la equidad y la garantía de la igualdad de oportunidades.

 

 

  • ÍÑIGO MÉNDEZ DE VIGO y MONTOJO

Ministro de Educación, Cultura y Deporte

 

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