10 pasos para poner en marcha una tienda online

Si tu sueño es tener tu propia tienda online te explicamos cómo hacerlo. Una decena de consejos que te harán más fácil la aventura de emprender.

¿Eres un amante del cine o de la moda? ¿Imaginas vender reliquias del séptimo arte o zapatos exclusivos? Internet ahora te da la posibilidad de crear tu propia tienda sin necesidad de contar con un espacio físico. El ahorro de costes, la cada vez mayor implantación de la compra online en España y la posibilidad de expansión se han convertido en los tres principales motivos para elegir lo online frente a lo físico. Únete a la revolución del emprendimiento y monta tu propio negocio online. ¿Sabes cómo hacerlo? Calma, te damos 10 pasos.

1. Érase una vez… Todo empieza con una idea de negocio. La primera pregunta que has de hacerte es “¿Qué vender?”. Decídete por algo que te apasione como consumidor, que te haga feliz. Piensa que será tu trabajo, al que dedicarás horas y horas. Pero, no te olvides de la importancia de buscar un nicho de mercado. Un mercado que no esté saturado, algo que no esté inventado o si lo está ¡reinvéntalo!

2. Papeleos… ¡malditos papeleos! En el caso de crear una tienda online te librarás de los trámites y gestiones de licencias, impuestos y pagos exigidos a los locales físicos. Sin embargo, deberás llevar a cabo los trámites específicos para trabajar en red que son los recogidos por la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y del Comercio Electrónico, la Ley Orgánica de Protección de Datos y la Ley de Ordenación del Comercio Minorista.

3. Piensa un dominio que enganche. El nombre de la web es tan importante como el de tu empresa. Es una herramienta de marketing más. Deberá ser fácil de leer, escribir y pronunciar, así como corto y sencillo. Recuerda que es importante que incluya palabras clave para una mejor clasificación en los motores de búsqueda y no utilices ni número ni guiones. Te aconsejamos que compres más de un dominio (.com, .es…), así como las versiones con errores ortográficos de tu nombre. ¿Para qué? Te garantizará que tus clientes sean redirigidos a tu web aunque hayan escrito mal la URL.

4. Crea una web intuitiva y que transmita confianza. La navegación debe ser sencilla e intuitiva y la información debe estar siempre actualizada y detallada. Presenta tus productos de manera atractiva (los elementos multimedia son indispensables) y hazlo con un diseño visual agradable y que ofrezca credibilidad y confianza. Permite a tu cliente que siempre pueda acceder a su compra y facilita el desglose del precio (impuestos, costes de envío…). En definitiva: ¡házselo fácil!

5. El stock, factor de éxito o fracaso. Una tienda virtual te ofrece la ventaja de que no necesitas un espacio físico para mostrar el catálogo de productos. Sin embargo, no creas que es algo sencillo. Debes considerar, y mucho, el stock virtual ya que ello puede ser la causa directa de tu éxito o tu fracaso. Ten en cuenta no sólo tu negocio, sino los proveedores, los plazos de entrega, el sistema de pago, la seguridad y la logística para que el producto llegue al cliente en un tiempo razonable y en unas condiciones óptimas.

6. ¡Atención con el proveedor logístico! La mayor parte de las quejas del comercio electrónico son derivadas del envío (retrasos o pérdidas). Si la empresa de mensajería se retrasa y no cumple con los plazos, la imagen que quedará deteriorada será la tuya. Sé minucioso a la hora de elegir al operador logístico.

7. ¿ Paypal, tarjeta de crédito o transferencia bancaria? Ofrece distintas opciones de pago seguro, al cliente le gusta elegir cómo pagar. No te limites a un único medio de pago.

8. Atención al cliente, ¿dígame? Mima al cliente y resuelve sus dudas, no te centres sólo en los ingresos. El cuidado del cliente derivará en una fidelización que será el motor del éxito de tu negocio. Ofrece un canal de quejas a modo de formulario, un correo electrónico, redes sociales o un número de teléfono.

9. Conoce a tu cliente y cómo se comporta. Herramientas como Google Analytics te informan de cuánto compra tu cliente, cuándo lo hace, cuánto gasta, qué es lo que más gusta de tu página… Aprovecha lo que te ofrecen las tecnologías.

10. Me publicito, luego existo. Valora todas las opciones de promoción, publicidad y marketing, desde la convencional, al pago por posicionamiento, campañas, ofertas, descuentos, ‘showrooms’… Considera, y mucho, la difusión en redes sociales. No infravalores esta actividad, dedícale tiempo y profesionalízalo: Twitter puede llevarte a lo alto o enterrarte bajo tierra.

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