La clave del futuro está en la Educación

Por Eugenia Suárez Serrano. Vicerrectora de Acción Transversal y Cooperación con la Empresa de la Universidad de Oviedo

Desde el primer momento en que me invitaron a participar en este libro me vino a la cabeza la frase del célebre Antoine de Saint-Exupéry que dice: “Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo. Evoca primero en los hombres y mujeres el anhelo del mar libre y ancho”.

Cuando se elabora un plan de estudios, por mucho que se busque el consenso entre las áreas de conocimiento implicadas y el apoyo de los empleadores, no debemos olvidar que no se trata de buscar maderas, cortar tablas o distribuir trabajo, sino de ser capaces de transmitir pasión por la profesión que se ha elegido. Lamentablemente, mi experiencia en el ámbito universitario me dice que, salvo en contadas excepciones, la elección de carreras no suele hacerse por vocación, ni por conocimiento real de las competencias a desarrollar en las mismas, sino más bien por recomendación de profesores, familiares y amigos.

Si queremos formar buenos profesionales, debemos esforzarnos en asesorar y dar a conocer bien, en primera instancia, las posibles profesiones a desempeñar y, en segundo lugar, los estudios que permitirán desempeñar las mismas. De lo contrario, tendremos a muchos jóvenes en titulaciones y niveles de formación inadecuados, generando altos niveles de desmotivación y frustración.

En cualquier caso, y con independencia de la vocación que un estudiante tenga y del asesoramiento que haya recibido en la elección, debemos ser conscientes de que vivimos en un entorno cambiante que hace que cuando diseñemos un plan de estudios muchas veces no existan todavía las profesiones que van a desempeñar nuestros estudiantes.

–No aceptar lo habitual como algo natural–

Un año más, y pese a la mejoría en el empleo, lamentablemente España vuelve a liderar el paro juvenil en Europa. Y un año más no debemos aceptar lo habitual como algo natural. Un centro universitario no debe ni puede vivir de espaldas a las demandas de la sociedad. Por un lado, debemos revisar y adaptar los planes de estudios de forma periódica y, por otro lado, intentar incorporar materias transversales que den flexibilidad y versatilidad a la formación más específica.

Una de las materias que creo fundamental en la formación de profesionales de progreso es sin lugar a dudas el emprendimiento. Ya hace más de quince años que se imparte esta asignatura optativa en nuestras aulas y, pese a las dificultades que conlleva hacer un plan de empresa, presentarlo públicamente ante un jurado y competir con otros equipos de compañeros por un premio al mejor proyecto empresarial, es una de las optativas más demandadas. Ya lo decía Charles Chaplin, “el mundo pertenece a quien se atreve”, y en esta asignatura no sólo se enseñan los conocimientos técnicos para crear una empresa, sino a poner en práctica cualidades como la iniciativa, la creatividad y la capacidad para trabajar en equipo, todas ellas muy necesarias para el desarrollo profesional tanto por cuenta propia como ajena.

 

–Hablar inglés–

Otras materias formativas muy relevantes para el futuro profesional de nuestros jóvenes son los idiomas. Incorporarse en el mercado laboral requiere hoy el manejo de al menos otro idioma. En las ciencias sociales el inglés debería estar integrado en los planes de estudios con asignaturas de filología específicas para las competencias del grado o con asignaturas bilingües que indistintamente se oferten en español e inglés. En un mundo globalizado, desenvolverse en inglés, e incluso en otros idiomas, de forma fluida y adaptada a las necesidades de un puesto de trabajo es una garantía de empleo dentro y fuera de nuestras fronteras.

Muy relacionados con los idiomas están los intercambios internacionales. En la actualidad es raro el centro universitario que no disponga de numerosos convenios de intercambio con Europa y otros países del mundo. Más allá de las competencias lingüísticas, conocer otras culturas, otras realidades y enfrentarse a nuevos desafíos son competencias muy útiles para el mercado laboral que difícilmente se pueden desarrollar sin dicha movilidad. En este sentido, es fundamental que los centros educativos vayamos más allá de los tradicionales intercambios y que trabajemos conjuntamente en dobles titulaciones que permitan a nuestros estudiantes una formación más abierta y global.

Las prácticas externas han de ser otra pieza clave en nuestros planes de estudios. En mi opinión, todos los grados deberían incluir un periodo obligatorio de prácticas en empresas e instituciones, no sólo como una forma de poner en práctica los conocimientos teóricos estudiados durante años, sino como una primera puesta en contacto con el mercado laboral. Desarrollar tu profesión bien va mucho más allá de los conocimientos específicos, implica trabajar en equipo, resolver conflictos, comunicar y liderar, competencias que se desarrollan fundamentalmente en el entorno de trabajo.

Para finalizar, me gustaría poner de manifiesto que el conocimiento no funciona sin valores. Los docentes tenemos que ser conscientes de que estamos formando ciudadanos, futuros empresarios y políticos, no solamente transmitiendo conocimiento especializado.

Por este motivo, resulta fundamental que seamos también capaces de inculcar buenas prácticas entre nuestros estudiantes y que fomentemos, bien de forma transversal o a través de asignaturas concretas, la dirección responsable y sostenible de los recursos. Si en los centros educativos dedicásemos más tiempo a impartir estas materias, es muy probable que no estuviésemos sufriendo una crisis económica, social, medioambiental e institucional tan profunda. En los tiempos que corren, no creo que nadie pueda cuestionar ya la afirmación de Todorov acerca de que “la ética es la mayor herramienta social para proteger la riqueza de las naciones”.

Estoy convencida de que nuestro futuro va a depender del tipo de educación que reciban nuestros estudiantes, que en definitiva son la personas que van a cambiar el mundo. En este sentido, si somos capaces de transmitir conocimientos transversales y a la vez valores éticos, generaremos el patrimonio social tan necesario para que la recuperación y el progreso acontezcan.

 

Eugenia Suárez Serrano, Vicerrectora de Acción Transversal y Cooperación con la Empresa de la Universidad de Oviedo.  Fue Decana Facultad de Comercio, Turismo y Ciencias Sociales en Jovellanos. Profesora de Organización de Empresas en la Universidad de Oviedo. Master en estudios europeos por la Universidad de Reading.

 

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